Evangelio del 3 de noviembre de 2025
Evangelio según San Lucas 14, 12-14
En aquel tiempo, Jesús dijo al jefe de los fariseos que lo había invitado a comer:
“Cuando des una comida o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos; porque puede ser que ellos te inviten a su vez, y con eso quedarías recompensado.
Al contrario, cuando des un banquete, invita a los pobres, a los lisiados, a los cojos y a los ciegos; y así serás dichoso, porque ellos no tienen con qué pagarte; pero ya se te pagará, cuando resuciten los justos”.
Lectura del Día – Romanos 11, 30-36
Hermanos: Así como ustedes antes eran rebeldes contra Dios y ahora han alcanzado su misericordia con ocasión de la rebeldía de los judíos, en la misma forma, los judíos, que ahora son los rebeldes y que fueron la ocasión de que ustedes alcanzaran la misericordia de Dios, también ellos la alcanzarán. En efecto, Dios ha permitido que todos cayéramos en la rebeldía, para manifestarnos a todos su misericordia.
¡Qué inmensa y rica es la sabiduría y la ciencia de Dios! ¡Qué impenetrables son sus designios e incomprensibles sus caminos! ¿Quién ha conocido jamás el pensamiento del Señor o ha llegado a ser su consejero? ¿Quién ha podido darle algo primero, para que Dios se lo tenga que pagar? En efecto, todo proviene de Dios, todo ha sido hecho por él y todo está orientado hacia él. A él la gloria por los siglos de los siglos. Amén.
Evangelio diario MisasHoy.es
Reflexión Evangelio 3 de noviembre 2025
Reflexión: dar sin esperar nada a cambio
Hoy el Evangelio 3 de noviembre de 2025 (Lc 14, 12-14) nos sitúa en la mesa de un fariseo, donde Jesús rompe la lógica de la reciprocidad: “no invites a tus amigos… invita a los pobres, lisiados, cojos y ciegos”. El Reino introduce otra economía: la de la gratuidad. Dar sin esperar, amar sin calcular, servir sin factura. La verdadera recompensa no es el aplauso inmediato, sino la alegría de saberse en sintonía con el corazón de Dios y la promesa que Él hace: “serás dichoso”.
Esta palabra ilumina nuestras agendas y nuestras listas de invitados: ¿a quién dejo fuera porque “no me compensa”? El Evangelio 3 de noviembre de 2025 nos invita a abrir la puerta a quienes no pueden devolver nada. Cuando la mesa se convierte en lugar de preferencia por el frágil, la comunidad se parece más a la Iglesia que sueña Jesús. La felicidad del discípulo nace de parecerse al Señor, que se hace pan para todos, especialmente para los últimos.
La Lectura del Día (Rom 11, 30-36) completa el cuadro: si hemos recibido misericordia sin merecerla, ¿cómo no vamos a ejercitarla con otros? Pablo estalla en una doxología: todo proviene de Dios, todo existe por Él y para Él. La gratuidad no es una estrategia moral, es una respuesta agradecida a la desbordante misericordia que nos alcanzó. Por eso, la “recompensa” del discípulo es Dios mismo, y su tiempo es el de la esperanza: “cuando resuciten los justos”.
Propósito del día: invitar o ayudar hoy a alguien que no pueda devolver el favor (una comida,
una llamada, un gesto concreto).
Jaculatoria: Jesús manso y humilde, enséñame a dar como Tú, sin esperar nada a cambio.
Comentario pastoral recomendado: Vaticano.