Evangelio 21 de noviembre de 2025
Evangelio según san Lucas 19, 45-48
Aquel día, Jesús entró en el templo y comenzó a echar fuera a los que vendían y compraban allí, diciéndoles: “Está escrito: Mi casa es casa de oración; pero ustedes la han convertido en cueva de ladrones”.
Jesús enseñaba todos los días en el templo. Por su parte, los sumos sacerdotes, los escribas y los jefes del pueblo, intentaban matarlo, pero no encontraban cómo hacerlo, porque todo el pueblo estaba pendiente de sus palabras.
Lectura del Día – 1 Macabeos 4, 36-37. 52-59
En aquellos días, Judas y sus hermanos se dijeron: “Nuestros enemigos están vencidos; vamos, pues, a purificar el templo para consagrarlo de nuevo”. Entonces se reunió todo el ejército y subieron al monte Sión.
El día veinticinco de diciembre del año ciento cuarenta y ocho, se levantaron al romper el día y ofrecieron sobre el nuevo altar de los holocaustos que habían construido un sacrificio conforme a la ley. El altar fue inaugurado con cánticos, cítaras, arpas y platillos, precisamente en el aniversario del día en que los paganos lo habían profanado. El pueblo entero se postró en tierra y adoró y bendijo al Señor, que los había conducido al triunfo.
Durante ocho días celebraron la consagración del altar y ofrecieron con alegría holocaustos y sacrificios de comunión y de alabanza. Adornaron la fachada del templo con coronas de oro y pequeños escudos, restauraron los pórticos y las salas, y les pusieron puertas. La alegría del pueblo fue grandísima y el ultraje inferido por los paganos quedó borrado.
Judas, de acuerdo con sus hermanos y con toda la asamblea de Israel, determinó que cada año, a partir del veinticinco de diciembre, se celebrara durante ocho días, con solemnes festejos, el aniversario de la consagración del altar.
Evangelio diario MisasHoy.es
Reflexión Evangelio 21 de noviembre 2025
Reflexión Evangelio 21 de noviembre: purificar el templo y el corazón
Hoy, el Evangelio 21 de noviembre de 2025 (Lc 19,45-48) nos muestra a Jesús entrando en el templo y expulsando a quienes lo habían convertido en un mercado. La escena es fuerte: el Señor defiende con celo la casa de oración, que había sido profanada por el interés y el negocio. En la primera lectura, del libro de los Macabeos 4,36-37.52-59, Judas y sus hermanos purifican el templo y celebran con alegría su consagración. Ambas lecturas se iluminan mutuamente: Dios desea una casa limpia, un lugar donde Él pueda habitar y el pueblo pueda alabarlo con corazón sincero.
El Evangelio 21 de noviembre de 2025 también nos invita a mirar el “templo” de nuestra propia vida. Por el bautismo, somos templo del Espíritu Santo; sin embargo, a veces dejamos que se llene de ruido, prisas, resentimientos, chismes y búsquedas egoístas. Jesús quiere entrar, no solo en un edificio, sino en nuestro corazón, para echar fuera lo que no viene de Dios. Así como el pueblo, en tiempos de los Macabeos, adornó el templo y celebró durante ocho días la consagración del altar, también nosotros estamos llamados a redecorar el interior con gratitud, humildad, silencio de oración y caridad concreta.
Las palabras del Papa Francisco nos recuerdan que Jesús ha formado una nueva familia basada en la fe y en la acogida de su Palabra. La Iglesia, reunida en torno a la Eucaristía, es ese templo vivo donde somos hermanos. Pero hablar mal de los demás, destruir su fama y sembrar división convierte la comunidad en lo contrario de una casa de oración. Si el templo de Jerusalén fue profanado por el comercio, hoy nuestras comunidades se profanan cuando permitimos el juicio, el rumor y la falta de misericordia. Cuidar el Evangelio 21 de noviembre de 2025 es dejar que Jesús purifique no solo las estructuras, sino también nuestras relaciones.
Propósito del día: hacer un “acto de limpieza interior”: renunciar a un chisme, a una crítica o a un
juicio injusto, y ofrecer en su lugar una palabra de bendición o de ánimo.
Jaculatoria: Jesús, limpia el templo de mi corazón y haz de mi vida una casa de oración.
Comentario pastoral: Vaticano.
