Evangelio 26 de noviembre de 2025

Evangelio según San Lucas 21, 12-19

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Los perseguirán y los apresarán, los llevarán a los tribunales y a la cárcel, y los harán comparecer ante reyes y gobernantes por causa mía. Con esto ustedes darán testimonio de mí.”

“Grábense bien que no tienen que preparar de antemano su defensa, porque yo les daré palabras sabias, a las que no podrá resistir ni contradecir ningún adversario de ustedes.”

“Los traicionarán hasta sus padres y hermanos, sus parientes y amigos. Matarán a algunos de ustedes, y todos los odiarán por causa mía. Sin embargo, ni un cabello de su cabeza perecerá. Si se mantienen firmes, conseguirán la vida.”

Lectura del Día – Daniel 5, 1-6. 13-14. 16-17. 23-28

En aquellos días, el rey Baltasar dio un gran banquete en honor de mil funcionarios suyos y se puso a beber con ellos. Animado por el vino, Baltasar mandó traer los vasos de oro y de plata que su padre, Nabucodonosor, había robado del templo de Jerusalén, para que bebieran en ellos el rey y sus funcionarios, sus mujeres y sus concubinas.

Trajeron, pues, los vasos de oro y de plata robados del templo de Jerusalén, y en ellos bebieron el rey y sus funcionarios, sus mujeres y sus concubinas. Bebieron y comenzaron a alabar a sus dioses de oro y plata, de bronce y de hierro, de madera y de piedra.

De repente aparecieron los dedos de una mano, que se pusieron a escribir en la pared del palacio, detrás del candelabro, y el rey veía cómo iban escribiendo los dedos. Entonces el rey se demudó, la mente se le turbó, le faltaron las fuerzas y las rodillas le empezaron a temblar.

Trajeron a Daniel y el rey le dijo: “¿Eres tú Daniel, uno de los judíos desterrados, que mi padre Nabucodonosor trajo de Judea? Me han dicho que posees el espíritu de Dios, inteligencia, prudencia y sabiduría extraordinarias. Me han dicho que puedes interpretar los sueños y resolver los problemas. Si logras leer estas palabras y me las interpretas, te pondrán un vestido de púrpura y un collar de oro y serás el tercero en mi reino”.

Daniel le respondió al rey: “Puedes quedarte con tus regalos y darle a otro tus obsequios. Yo te voy a leer esas palabras y te las voy a interpretar.

“Tú te has rebelado contra el Señor del cielo: has mandado traer los vasos de su casa, y tú y tus funcionarios, tus mujeres y tus concubinas han bebido en ellos; has alabado a dioses de plata y de oro, de bronce y de hierro, de madera y de piedra, que no ven ni oyen ni entienden, pero no has glorificado al Dios que tiene en sus manos tu vida y tu actividad. Por eso Dios ha enviado esa mano para que escribiera.

“Las palabras escritas son: ‘Contado, Pesado, Dividido’ y ésta es su interpretación. ‘Contado’: Dios ha contado los días de tu reinado y les ha puesto límite. ‘Pesado’: Dios te ha pesado en la balanza y te falta peso. ‘Dividido’: Tu reino se ha dividido y se lo entregarán a los medos y a los persas”.

Las palabras de los Papas

“¿Por qué estos doctores de la ley no comprendían las señales de los tiempos? ¿Y pidieron una señal extraordinaria? Jesús se la dio. ¿Por qué no comprendían? Primero, porque estaban cerrados. Estaban encerrados en su sistema; tenían la Ley muy bien organizada. Una obra maestra. Todos los judíos sabían lo que se podía y lo que no se podía hacer; todo estaba resuelto. Y allí estaban seguros. No entendían que Dios es el Dios de las sorpresas. Que Dios siempre es nuevo. Nunca se niega a sí mismo. Nunca. Pero siempre nos sorprende. Y no lo entendieron y se encerraron en ese sistema, creado con tanta buena voluntad, y le pidieron a Jesús: “¡Pero danos una señal!”, y no comprendieron las muchas señales que Jesús dio que indicaban que el momento había llegado. Cerramiento. Segundo, habían olvidado que eran un pueblo en camino. Y cuando uno está en camino, siempre encuentra cosas nuevas: ¿estoy apegado a mis cosas, a mis ideas, estoy cerrado o estoy abierto al Dios de las sorpresas? ¿Soy una persona estática o en camino? ¿Creo en Jesucristo, en Jesús, en lo que hizo, en su muerte, en su resurrección y en el fin de la historia? ¿O creo que el camino continúa hacia la manifestación de la gloria del Señor? ¿Soy capaz de comprender los signos de los tiempos? Podemos hacernos estas preguntas hoy y pedirle al Señor un corazón que ame la Ley, porque es la Ley de Dios, que ame también las sorpresas de Dios y que sepa que esta santa Ley no es un fin en sí misma.” – Papa Francisco, Homilía en Santa Marta, 13 de octubre de 2014.

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Reflexión: permanecer firmes en medio de las pruebas

El Evangelio 26 de noviembre (Lc 21,12-19) nos sitúa ante una realidad que Jesús no oculta: la vida del discípulo no está exenta de pruebas, incomprensiones e incluso persecuciones. Sin embargo, lejos de sembrar miedo, el Señor transforma estas dificultades en una ocasión de testimonio. Él mismo promete poner en nuestros labios palabras que nadie podrá rebatir cuando permanezcamos fieles y confiados. Esta seguridad interior es la señal de que no caminamos solos.

A la luz de la primera lectura de Daniel, entendemos mejor este mensaje. El rey Baltasar, rodeado de lujo y orgullo, profana los vasos sagrados y pone su confianza en ídolos de oro y piedra. Esa misma noche, Dios escribe en la pared tres palabras que revelan la verdad: su reino ha sido contado, pesado y dividido. Frente a la soberbia que se levanta contra Dios, el Evangelio 26 de noviembre nos llama a la humildad, a reconocer a Aquel que tiene en sus manos nuestra vida y nuestra actividad. Solo quien se apoya en Dios permanece firme cuando todo se tambalea.

Jesús no promete una vida cómoda, pero sí una vida sostenida: “ni un cabello de vuestra cabeza perecerá”. La perseverancia no es aguantar por aguantar, sino confiar en que la historia —como decía el Papa Francisco— avanza hacia el designio de misericordia de Dios. Cuando las dificultades arrecian, la fe se purifica y se fortalece. Cada prueba se convierte en oportunidad para amar, perdonar, mantenernos fieles y mostrar a quién pertenecemos.

Propósito del día: ofrecer a Dios una dificultad concreta, grande o pequeña, viviéndola con fe.
Jaculatoria: Señor, dame la gracia de perseverar en medio de las pruebas.

Comentario pastoral: Vaticano.

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